Las personas con síndrome de Down nacen con un cromosoma más de lo habitual. Aunque cada niño es diferente, parece que este cromosoma extra aporta a las personas con síndrome de Down una habilidad social extraordinaria, al ser capaces de percibir mejor que nadie los estados de ánimo, las intenciones y los sentimientos de los demás. Además, las personas con síndrome de Down parecen ser más leales en sus afectos y con mayor capacidad de sacrificio para el bien común.

Estos niños nacen con unas capacidades diferentes, pero también con una salud más frágil, que hace que en ellos sea necesaria una vigilancia activa, ya que son propensos a pequeñas dolencias que, de no tratarse, pueden afectar a su crecimiento y a su desarrollo intelectual.

Crecimiento en niños con síndrome de Down

Los niños con síndrome de Down son más bajitos que otros niños. Diversos países han elaborado gráficos de crecimientos específicos para niños con síndrome de Down con el fin de que su baja estatura no fuera interpretada como señal de enfermedad (hay gráficos específicos para niños holandeses, norteamericanos, noruegos, suecos, ingleses e irlandeses). A día de hoy la hipótesis de que los niños con síndrome de Down tienen que ser necesariamente más bajos está en debate, ya que parece que su talla final mejora tratándolos con hormona de crecimiento. Sin embargo, los estudios realizados por el momento sólo nos dicen que los niños tratados crecen más, pero aún no se conocen los posibles efectos secundarios a largo plazo de la hormona de crecimiento en una población tan vulnerable.

Tabla crecimiento niños Down           Tabla de crecimiento niñas Down

Hipotiroidismo en niños con síndrome de Down

El hipotiroidismo es más frecuente en niños con síndrome de Down que en otros niños, hasta un 35% de niños con síndrome de Down desarrollará hipotiroidismo antes de los 25 años. No sólo es más frecuente, sino que, además, se suele diagnosticar más tarde porque los síntomas pasan desapercibidos. El hipotiroidismo en cualquier niño produce un retraso en el desarrollo intelectual que a veces no es recuperable. Además, en niños, las dosis de tratamiento y los objetivos son diferentes a los adultos. En el caso del síndrome de Down es recomendable valorar las hormonas tiroideas (al menos la TSH) cada 6 meses y, en caso de duda remitir al niño al endocrinólogo para completar el estudio e iniciar cuanto antes el tratamiento.

Diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1 aparece en hasta 5 de cada 100 niños con síndrome de Down. En este caso, la personalidad de los niños con síndrome de Down hace que el manejo de la diabetes sea más sencillo y más exitoso que en otros niños. En mi experiencia, los niños con síndrome de Down son más disciplinados y tienen una capacidad sorprendente para contar raciones de hidratos de carbono y hacer ajuste en las insulinas. Además, los niños con síndrome de Down suelen aceptar la diabetes como una particularidad de su dieta y no como una limitación.

Enfermedad celiaca en niños con síndrome de Down

La enfermedad celiaca es más frecuente en niños con síndrome de Down que en otros niños (entre un 5 y un 16% de niños con síndrome de Down desarrollaran enfermedad celiaca). No es excepcional que se diagnostique enfermedad celiaca en un niño que previamente había comenzado con diabetes tipo 1. En este caso, sólo he tenido dos pacientes en esta situación. Después de elaborarles una dieta personalizada adaptada tanto a la diabetes, como a la enfermedad celiaca, como a las calorías que necesitaba cada niño, mi experiencia es que ambas familias fueron capaces de hacer sus propias adaptaciones a partir de la dieta inicial.

Con respecto a dietas especiales para niños con síndrome de Down, he observado que en todos los casos el niño tiene una inteligencia y capacidad de organización muy superior a la que le había atribuido su familia, y a menudo infinitamente superior a la de personas que no tienen síndrome de Down. El niño con síndrome de Down comprende lo que se le explica sin darle una segunda vuelta y sin pensar en las múltiples excepciones, de modo que convierte algo a priori muy complicado en una situación simple. Es más, el niño con síndrome de Down entiende a la primera algo que muchas otras personas no entienden: que aunque tenga diabetes puede comer absolutamente de todo si sabe contar las raciones.

Alteraciones del tracto digestivo en niños con síndrome de Down

El riesgo de intolerancias alimentarias está incrementado en el síndrome de Down. Además, es frecuente en niños pequeños diagnosticar problemas de tránsito digestivo, tanto estenosis esofágica o del píloro (estrechamiento del conducto por el que pasa la comida desde la boca al estómago) como enfermedad de Hirschsprung, que es una dilatación del colon que se puede manifestar primero con dolor de barriga y luego con acumulación de heces.

Sobrepeso y obesidad en niños con síndrome de Down

Las personas con síndrome de Down tienen mayor predisposición a la obesidad. Está en debate si se trata de una predisposición genética o situacional.

En estos niños es recomendable hacer una valoración nutricional completa y, en caso de que fuera necesario, iniciar una dieta. Así como parece que las personas con síndrome de Down tienden a ganar peso con mayor facilidad que otras personas, también se caracterizan por ser muy disciplinados con la dieta, por lo que a la hora de la verdad pierden el exceso de peso mejor que nadie.

by Ángeles Vidales Miguélez

Médico Especialista en Endocrinología y Nutrición, col 474706421

NYEVA – CLÍNICA MÉDICA DE ENDOCRINOLOGÍA Y NUTRICIÓN EN VALLADOLID

Registro sanitario 47-C21-035

Ilustraciones de Camino Vidales