Los mitos se suelen basar en una “verdad a medias” y cuando así sucede son casi imposibles de rebatir. Esto es lo que ha pasado en endocrinología con el miedo a “la hormonación” y a los efectos secundarios de “la píldora”.

Resulta que todos los medicamentos tienen efectos secundarios, esto es verdad, pero la píldora no tiene los efectos secundarios que se le atribuyen o no los tiene con tanta frecuencia o con tanta magnitud.

La mayoría de las cosas que se dicen sobre la píldora no están basadas en la realidad científica, sino que son una mezcla de machismo y la falsa moralidad.

Si preguntamos a una persona (y aquí incluyo a profesionales sanitarios) qué opina de “la píldora”, nos dirá sin duda lo siguiente:

  • La píldora es hormonación y por lo tanto no se le debería dar a una adolescente.
  • Las adolescentes que toman la píldora tienen sexo antes que otras chicas y además son más promiscuas.
  • La  píldora produce trombosis.
  • La píldora produce esterilidad irreversible.
  • La píldora produce cáncer de mama.
  • La píldora engorda.
  • La píldora produce caída del cabello.
  • La píldora altera al tiroides.
  • La píldora produce cambios de personalidad.
  • La píldora sube el colesterol.

Antes de comentar uno por uno estos presuntos efectos secundarios, vamos a ver de dónde vienen. Resulta que la píldora es un medicamento que sirve para evitar los embarazos, por tanto sirve para que una mujer pueda tener relaciones sexuales con un hombre sin temor a quedarse embarazada. En su momento esto significó que mujeres solteras podían tener relaciones con su pareja (qué horror) y que madres egoístas (nótese la ironía) podían renunciar a dar vida a su octavo hijo. Hoy en día nadie se atreve a decirle a una chica que no tome la píldora alegando temas morales, sino que le dirán que no debe tomarla por su propia salud. Cuando la mujer a pesar de todo comete el pecado, asume de antemano las terribles consecuencias y se conforma cuando llegan, dado que ella es culpable.

Un paso más allá corresponde a la “píldora del día después” cuya letalidad casi nadie pone en duda (una vez más, lo digo con ironía).

Para quien me diga que esto ya no es así, veamos un interrogatorio típico de cualquier consulta del siglo XXI. Supongamos una chica que acude a una consulta de endocrinología para valorar un problema hormonal y supongamos este diálogo:

 

MÉDICO: ¿Tomas algún medicamento?

ADOLESCENTE: No, ninguno.

MÉDICO: ¿Píldoras, anticonceptivos, anillo hormonal?

ADOLESCENTE Y MADRE: No.

 

Regresa la paciente con unos análisis de hormonas que no cuadran con los síntomas:

 

MÉDICO: ¿Tomas anticonceptivos?

MADRE: Le recetaron la píldora para regular la regla. Fue para regular la regla, ella no la quería tomar y yo ya le he dicho que no la tome.

 

En conclusión, después de realizar un análisis costoso y molesto (suelen ser extracciones en diferentes días del ciclo que suponen pedir permiso en el trabajo o en el colegio), el resultado no nos sirve para nada.

Vamos ahora con un segundo diálogo. Este es más común que el primero ya que, con la experiencia, me aseguro de preguntar de todas las maneras posibles si la paciente está tomando alguna hormona. Supongamos que por fin hemos conseguido nuestro estudio y que la paciente tenía un problema (por ejemplo, caída de cabello, que es un motivo de consulta frecuente) y el análisis lo ha detectado. Estamos de suerte puesto que podemos poner un tratamiento para frenar la alopecia.

 

MÉDICO: Lo que nos dice el análisis es que está mal esta hormona, así que te voy a explicar el tratamiento que vamos a hacer (…).

PACIENTE: ¿No serán hormonas? Porque yo no quiero tomar hormonas.

MADRE: Si son hormonas, ya le digo yo que la niña no lo va a tomar.

 

¿En serio? ¿Hemos hecho un análisis de varios cientos de euros con multitud de visitas al laboratorio para llegar a la conclusión de que no queremos resolver el problema porque no queremos tomar ningún medicamento que sea una hormona? ¿Qué esperaban encontrar en un análisis de hormonas?

 

Resulta que bajo el nombre genérico de “píldora” o “anticonceptivos” se esconden muchos medicamentos diferentes y sus combinaciones a distinta dosis. Una píldora puede llevar etinilestradiol, valerato de estradiol, drospirenona, progesterona, levonorgestrel, dienogest… y aquí puedo escribir decenas de nombres más. Cada medicamento tiene sus propios efectos secundarios, que no son los mismos para todo el grupo. Depende además de la dosis y de si el medicamento se combina o no con otro medicamento. En la inmensa mayoría de los casos son medicamentos seguros, pero vamos a revisar alguno de los mitos.

LA PÍLDORA PRODUCE PROMISCUIDAD

Desde luego; y tener un cuchillo jamonero en casa puede favorecer que acuchilles a tu vecino. La misma lógica.

LA PÍLDORA PRODUCE TROMBOSIS

Las trombosis son más frecuentes en mujeres que en hombres porque algunas trombosis están desencadenadas por estrógenos; aquí da un poco igual si son estrógenos propios o si son los de la píldora. Parece que el valerato de estradiol no aumenta el riesgo de trombosis, mientras que el etinil-estradiol sí que lo produce a dosis muy elevadas.

Las primeras píldoras tenían hasta 500 veces más dosis que las actuales y en ese caso eran habituales los problemas, cosa que no pasa ahora. Por otra parte, una mujer predispuesta a trombosis puede sufrirla en el embarazo, en que se disparan los estrógenos. Para esta mujer hubiera sido bueno tener una pequeña trombosis antes del embarazo que la hubiera puesto sobre aviso para recibir la medicación pertinente durante una futura gestación.

Las píldoras que llevan levonorgestrel no solo no aumentan, sino que reducen el riesgo de trombosis.

En resumen, la píldora no produce trombosis a una dosis razonable más allá que muchos otros medicamentos y no debería ser un motivo de peso para no recetarla a mujeres que la necesitan.

LA PÍLDORA PRODUCE ESTERILIDAD

Esto es una mentira enorme. Ninguna píldora produce esterilidad, creo que aquí no hay ninguna excepción. En algunos casos la píldora “regula” la regla, puesto que produce un ciclo artificial, y esta regulación se pierde al dejar de tomarla, pero esto sucede porque la mujer ya tenía un problema de base y no por la píldora. Aquí a la píldora sólo se le puede atribuir la responsabilidad de haber retrasado el diagnóstico.

LA PÍLDORA PRODUCE CÁNCER

Los tumores de estirpe hormonal, proliferan en presencia de hormonas. Eso no quiere decir que la píldora produzca el tumor, sino que el tumor está más cómodo en presencia de hormonas como las que llevan algunas píldoras. Hay que decir que no todas las píldoras llevan estrógenos y que, cuando los llevan, sus niveles en sangre son inferiores que los que se hubieran producido sin píldora (dado que la píldora bloquea la producción de los ovarios). Si quien toma la píldora es una mujer en edad de menopausia, en ese caso el tumor sí que podría crecer más rápido, pero insisto en que la píldora no es la causa del tumor y en que posiblemente no tenga un gran impacto en el pronóstico.

Para ver hasta qué punto está este mito en las creencias populares, me remito a la telenovela “Cristal”, que quienes tenemos más de 40 años hemos visto en nuestra adolescencia. En esta telenovela hay un personaje (Inocencia) que encarna a una malvada mujer que toma la píldora: resulta que su honesto esposo desea tener un hijo, pero Inocencia es una mala mujer y toma la píldora a escondidas. Como era de esperar, la píldora le produce cáncer de mama y además hace improbable que esta pérfida mujer tenga hijos en el futuro. ¿Os parece una exageración? Pues a la gente de la época no se lo pareció. Los médicos de entonces hicieron una valoración muy positiva de la serie, ya que dijeron que había servido para concienciar contra el cáncer de mama y que ejércitos de mujeres acudieron a hacerse una mamografía porque habían visto que Inocencia, a pesar de ser jovencita, tenía cáncer de mama. Absolutamente nadie puso el grito en el cielo porque el mensaje real fuera que el cáncer era el castigo justo a tomar anticonceptivos.

Con respecto al cáncer de ovario, la mayoría de las píldoras reducen su aparición porque evitan la micro-rotura mensual de la ovulación.

LA PÍLDORA ENGORDA

Ninguna píldora engorda. Algunas píldoras pueden producir sensación de plenitud en las mamas que desaparece cuando se interrumpe su ingesta y que es autolimitada. No existe ningún mecanismo por el que una pastilla diminuta pueda poner al cuerpo a fabricar grasa. Pensar que la píldora engorda supone hacer que la paciente pierda su tiempo y no averigüe lo que realmente le ha sucedido, ya que se le ha aportado una explicación que es falsa. Puesto que la obesidad es un motivo más de discriminación en las mujeres, es probable que a estas chicas nadie les haga mucho más caso que decirles que engordaron por su culpa, por tomar la píldora.

LA PÍLDORA PRODUCE ALOPECIA

Algunos componentes de la píldora, como el levonosgestrel, pueden producir alopecia. Las píldoras sin estrógenos, que se suelen recetar durante la lactancia, también pueden producir alopecia porque privan a la mujer de sus propios estrógenos, pero en este último caso la causa más probable de la alopecia es el postparto y no la píldora.

En el resto de los casos, la píldora suele tener un impacto positivo en el cabello que se pierde al dejar de tomarla (pero no hay efecto rebote, sólo pérdida del beneficio). Esto es así porque los ovarios de una mujer sana también producen testosterona y la píldora los bloquea por completo, por lo que elimina las pequeñas cantidades de testosterona que podrían haber estado haciendo mal al cabello. Además, algunas píldoras llevan “anti-andrógenos” como el dienogest o el acetato de ciproterona. En ambos casos, el medicamento es “bueno” para el cabello.

En el caso del Dienogest, su versión combinada está comercializada en otros países con el nombre de “bellaface”, haciendo referencia a su efecto positivo sobre el cabello y el cutis.

Con esto no quiero animar a nadie a tomar la píldora para mejorar su cabello ya que, como he dicho, hay centenares de posibles combinaciones de medicamentos que se llaman “píldora” y es el médico el que debe elegir el más conveniente para cada mujer.

LA PÍLDORA ALTERA EL TIROIDES

Esta es una versión más sofisticada del mito de “la píldora engorda”. Según esta versión, la píldora engorda porque altera el tiroides.

Es cierto que el tiroides puede sufrir un ataque inmunológico en presencia de estrógenos, por eso los problemas de tiroides son más frecuentes en mujeres, pero sucede con las hormonas naturales de la mujer, sobre todo en los embarazos y con las dosis hormonales que se utilizan en algunos tratamientos de reproducción asistida. La píldora rara vez llega a unos niveles de estrógenos que puedan producir problemas para el tiroides.

LA PÍLDORA PRODUCE CAMBIOS DE PERSONALIDAD

Esto está en la línea de que las mujeres están locas y son inestables, sobre todo cuando tienen la regla (o cuando ya “les toca” o cuando “acaban de terminar la regla”; es decir, siempre). Puesto que esto se debe a las hormonas femeninas, seguro que también lo produce la píldora.

La realidad es que los niveles de hormonas que produce la píldora son estables, ya que todos los días te tomas la misma dosis (con algunas excepciones) por lo que no hay motivo para que alteren el carácter.

Por si no se entiende la ironía, aclaro que las mujeres no son criaturas inestables, tanto si toman la píldora como si no la toman.

LA PÍLDORA SUBE EL COLESTEROL

Esto puede ser verdad para tipos de píldora específicos y con dosis específicas, por eso el tratamiento siempre lo debe prescribir y supervisar un médico. Una vez más, no significa que la mujer no pueda tomar anticonceptivos, sino que habrá que elegir el mejor producto para ella.

Con el colesterol pasa algo parecido a la píldora y es que el colesterol alto se relaciona injustamente con una vida de excesos por lo que a su tratamiento le sucede lo mismo que a la píldora.

 

Dado que antes he mencionado “la píldora del día después”, decir que hay varios tipos de “píldoras del día después”. En su mayoría llevan una dosis elevada de estrógenos que, al interrumpirse (porque sólo se toma un día y no todo el mes) hace que se desprenda el endometrio y no haya implantación; es decir, adelanta la regla. En caso de que la mujer ya estuviera embarazada, la píldora del día después a base de estrógenos no haría ningún daño al feto. Los efectos secundarios son los mismos que para otros anticonceptivos; en general no van más allá de la molestia de que se adelante la regla.

No me extiendo más. Lo que quería compartir después de tantas palabras es que los tratamientos hormonales a los que se llama “píldora” son muy variados, que no tienen los efectos secundarios que tan injustamente se les atribuye y que siempre deben ser prescritos y supervisados por un médico. Creo que a estas alturas no hace falta recordar que la píldora no protege de las enfermedades de trasmisión sexual; para eso están los preservativos. Y por último, insistir en que nunca olvides mencionar que tomas anticonceptivos a cualquier médico que te tenga que atender.

 

by Ángeles Vidales Miguélez

Médico Especialista en Endocrinología y Nutrición, col 474706421

NYEVA – CLÍNICA MÉDICA DE ENDOCRINOLOGÍA Y NUTRICIÓN EN VALLADOLID

Registro sanitario 47-C21-035