El tirodril es un medicamento que se utiliza para tratar el hipertiroidismo primario. La causa más habitual de hipertiroidismo primario es la enfermedad de Graves.

La enfermedad de Graves es un problema autoinmune en que el propio cuerpo, por error, produce “defensas” para atacar al tiroides. El anticuerpo producido es muy similar a la hormona que habitualmente estimula al tiroides, la TSH, y por lo tanto lo que hace el anticuerpo es estimular al tiroides. El tiroides estimulado crece mucho y produce una enorme cantidad de hormonas. La persona pierde peso, está nerviosa, tiene taquicardias… Además, los anticuerpos TSI atraviesan la placenta por lo que en una mujer embarazada los TSI suponen un riesgo tanto para ella como para el feto. Decir que también el exceso de hormonas producido por el tiroides de la madre atraviesa la placenta.

¿Cómo funciona el tirodril?

El tirodril evita que el yodo se una con la tiroglobulina, de modo que bloquea uno de los pasos más importantes de producción hormonal del tiroides.
Junto al propicyl, el tirodril es el tratamiento en pastillas de primera elección en una persona con hipertiroidismo severo por enfermedad de Graves.

¿Es verdad el tirodril tiene muchos efectos secundarios?

Es conocido que el tirodril tiene muchos efectos secundarios, por este motivo en personas que toman tirodril suelen solicitarse análisis una vez al mes. También es conocido desde hace décadas, que el tirodril puede producir malformaciones en mujeres embarazadas, por este motivo se evita su uso, siempre que sea razonablemente posible, en el primer trimestre de gestación.

¿Por qué entonces, si el tirodril es tan peligroso, se sigue recetando tirodril?

Pues porque no existe el plan B. El hipertiroidismo es una enfermedad muy seria que en una mujer embarazada puede producir un aborto puesto que aumenta la frecuencia cardiaca del corazón del bebé, impide que el bebé gane peso y además produce contracciones en el útero de la madre. Ante el riesgo de perder al bebé, la mayoría de las mujeres con hipertiroidismo severo optan por tomar la medicación. Son casos en que los beneficios superan a los riesgos, casos en los que ya no hay ninguna opción buena.

Para entender por qué se usa tirodril a pesar de su potencial toxicidad piensa en este ejemplo: hay un incendio en tu casa, el sofá está ardiendo, y tu vecino llega en ese momento con un cubo de agua. ¿Permitirías a tu vecino echar el cubo de agua en un sofá que está ardiendo? Puedes pensar que el agua arruinará la tapicería del sofá y oxidará sus muelles, pero la realidad es que, ante un incendio, poco puedes decidir.

Con el tirodril pasa lo mismo: el hipertiroidismo no es una enfermedad banal, es de hecho una de las enfermedades que más afectan a la calidad de vida de la persona y que más se relacionan con problemas en los embarazos. La opción de no dar tratamiento no es una opción sensata.

¿Qué alternativas hay al tirodril?

La principal alternativa es el propicyl, que en España debe solicitarse como medicamento extranjero y que tampoco está exento de efectos secundarios.

Las otras alternativas implican eliminar al tiroides extirpándolo con cirugía o quemándolo con yodo radioactivo.

El yodo radioactivo no puede utilizarse en una embarazada por motivo obvios.

La cirugía de tiroides supone una anestesia general (el cirujano opera el cuello y no es posible hacerlo con una anestesia epidural) por lo que tampoco es la primera opción para una embarazada.

Tanto con la cirugía como con el yodo la persona pierde parcial o totalmente su tiroides, mientras que cuando usamos tirodril en un primer brote de enfermedad de Graves, tenemos la esperanza de que no haya más brotes y la persona conserve su tiroides.

Dado que uno de los casos en que mayores retos tiene el uso de tirodril es en las mujeres embarazadas, siempre se recomienda a las mujeres jóvenes con enfermedad de Graves conocida, que planifiquen el embarazo para un momento en que los anticuerpos TSI estén bajos. Esto no es ninguna garantía de que no va a haber un nuevo brote en el embarazo (las hormonas del embarazo aumentan por sí mismas el riesgo de tener un brote de enfermedad de Graves). Además, cuando se trata de mujeres jóvenes, con mucha vida reproductiva por delante, se puede plantear un tratamiento definitivo (yodo radioactivo o cirugía) antes de planificar la gestación. La opción del yodo radioactivo no está disponible en mujeres mayores que desean una gestación puesto que exige un intervalo mínimo de 6 meses (depende de la dosis de yodo recibida) y porque el yodo radioactivo afecta a la reserva ovárica, a estas mujeres se les suele recomendar la cirugía.

¿Qué debo hacer si estoy tomando tirodril?

Si estás tomando tirodril y descubres que estás embarazada, es sensato que dejes el tirodril hasta que puedas hablar con tu médico. Si el tirodril se inició conociendo el embarazo, no es recomendable dejar de tomarlo, puesto que lo más seguro es que tu médico haya hecho ya una valoración del riesgo. Si te quedan dudas, lo mejor es pedir cita con tu médico y volver a revisar todas las alternativas.

Si no estás embarazada, no es recomendable que dejes el tratamiento hasta hablar con tu médico, pero piensa que todos los médicos conocen (o deberían conocer) la toxicidad de los medicamentos que recetan, la toxicidad del tirodril no es nuevo descubrimiento, como yo siempre digo, vienen en los libros de texto de la carrera.

Es sensato que preguntes mucho a tu médico, que estés seguro de que lo que tienes es una enfermedad de Graves y no, por ejemplo, una tiroiditis (que no se trata con tirodril), y que te asegures de no convertirte en un paciente olvidado a quien una vez se le recetó tirodril y nunca más se le realizó una revisión.

En resumen:
  • El tirodril es el medicamento de primera elección en los casos de hipertiroidismo SEVERO por enfermedad de Graves.
  • El tirodril tiene muchos efectos secundarios, por eso tu médico se asegurará de que es la mejor opción para ti.
  • El tratamiento con tirodril requiere análisis y controles médicos frecuentes.
  • No existe una alternativa real al tirodril, más allá del propicyl (toxicidad parecida), la cirugía o el yodo radioactivo.
  • El hipertiroidismo no es una enfermedad banal.
  • El hipertiroidismo severo en embarazadas aumenta la mortalidad del feto y el riesgo de parto prematuro.
  • Consulta tus dudas de salud con tu médico, no dejes de tomar un medicamento por miedo a los efectos secundarios sin haber valorado antes el riesgo de no tomarlo.

by Ángeles Vidales Miguélez

Médico Especialista en Endocrinología y Nutrición, col 474706421

NYEVA – CLÍNICA MÉDICA DE ENDOCRINOLOGÍA Y NUTRICIÓN EN VALLADOLID

Registro sanitario 47-C21-035