Ilustración de Camino Vidales.

La respuesta corta es no: la insulina no engorda.

¿A qué se debe entonces que las personas cojan kilos cuando inician un tratamiento con insulina?

En una persona con diabetes mal controlada, el exceso de glucosa en sangre se elimina por riñón, a través de la orina. La orina de estas personas es “dulce” (de allí procede el nombre de “diabetes mellitus”). Otra implicación es que esa orina “dulce” está repleta de calorías. Cuanto peor controlada esté la diabetes, más alta estará la glucosa en sangre y más se concentrará en la orina. Con cifras por encima de 300 mg/dl la pérdida de glucosa en orina a lo largo del día puede ser superior a las 1000 Kcal.

Esta pérdida constante de energía, incita a la persona a comer más para mantener su peso. Lo habitual es que se alcance un equilibrio entre lo que la persona come, lo que gasta en su actividad diaria, y lo que pierde a través de la orina.

El inicio del tratamiento con insulina interfiere en este proceso: la glucosa ya no está alta, por lo tanto ya no se desperdicia y, en último término, las calorías extras que la persona ingería para mantener su peso van a tener ahora el efecto de acumularse con el consiguiente aumento de kilos.

Tenemos otro ejemplo en la diabetes gestacional, en que el bebé crece demasiado cuando el control de la madre no es bueno. En este caso, el bebé está expuesto a cifras muy elevadas de glucosa procedente de la madre y, dado que él no es diabético, produce grandes cantidades de insulina para protegerse del exceso de glucosa. El exceso de glucosa metabolizado por esa insulina hace que el bebé gane peso hasta un punto que puede ser peligroso tanto para él como para la madre.

La conclusión nunca puede ser que no debemos ponernos la insulina para no engordar. La pérdida de glucosa por orina es peligrosa porque deteriora los riñones. La glucosa elevada estropea nuestros vasos sanguíneos y de forma secundaria todo nuestro cuerpo. Hay pocas cosas tan nocivas para nuestra salud como unos niveles elevados de glucosa en sangre.

Cuando vayas a iniciar el tratamiento con insulina, habla con tu endocrino acerca de tu preocupación por la posible ganancia de peso. Tu endocrino te hará una encuesta dietética para conocer tus hábitos de alimentación y ajustarlos a tu situación. También existen medicamentos que se pueden asociar a la insulina para que la ganancia de peso no sea desmesurada o para que no se produzca.

Si tienes diabetes tipo 2, un medicamento muy eficaz para evitar la ganancia de peso es la metformina, así como las incretinas.

Si tienes diabetes tipo 1, a la hora de diseñar una dieta cerrada durante la primera fase de ajuste de dosis, tu endocrino tendrá en cuenta tu preocupación por el peso (Sugarfree básico step 4).

Para terminar, la insulina es a día de hoy el mejor tratamiento para la diabetes; desde su descubrimiento ha salvado miles de vidas . Si tu endocrino te ha dicho que necesitas insulina, hazle caso. Tu salud es muy importante y debes mantenerla para sacar adelante tu proyecto de vida.

Sugarfree, Libre con Diabetes tipo 1

 

 

 

 

 

 

Sugarfit, En tu peso con Diabetes tipo 2

 

 

 

 

By Ángeles Vidales Miguélez

CLÍNICA NYEVA, NUTRICIÓN Y ENDOCRINOLOGÍA EN VALLADOLID