La fructosa es el azúcar de las frutas y la miel. Tiene un alto poder endulzante por lo que se utiliza en los productos “light” dado que es necesaria menos cantidad de fructosa que de sacarosa (la sacarosa es el azúcar de mesa) y por tanto se aportan menos calorías.

El sorbitol, conocido como “conservante E420”, es un “azucar-alcohol”, y está presente de manera natural en las algas rojas y en muchas frutas como manzana, pera, membrillo, ciruela, melocotón, albaricoque… Además de ser un buen endulzante, el sorbitol tiene una consistencia gelatinosa que hace que se añada a los alimentos para mejorar su textura. El sorbitol también puede obtenerse de manera industrial.

Los alimentos “para diabéticos” y “sin azúcar” contienen a menudo fructosa ó sorbitol. El sorbitol está también presente en alimentos que no son dulces a los que se les ha añadido como espesante.

MALABSORCIÓN DE FRUCTOSA Y SORBITOL

La fructosa se absorbe en el intestino mediante un transportador llamado GLUT 5. El sorbitol tiene otros mecanismos de absorción, pero puede utilizar el mismo trasportador que la fructosa, por lo que compite con ella. La malabsorción de fructosa y sorbitol es casi siempre dosis-dependiente, de modo que una persona intolerante podría admitir cantidades relativamente grandes si lo toma en pequeñas porciones a lo largo del día.

IMPORTANCIA DE LA SACAROSA (AZÚCAR DE MESA) EN LA MALABSORCIÓN DE FRUCTOSA

La sacarosa (el azúcar de mesa) se desdobla en una molécula de fructosa y otra de glucosa por lo que se podría pensar que compite con la fructosa de los alimentos en su absorción. No es así, ya que la sacarosa induce la presentación de otro transportador, el GLUT 2, para absorber fructosa y glucosa. El transportador absorbe la fructosa procedente de la sacarosa, pero también la procedente de la dieta, así que de forma secundaria, la presencia de sacarosa terminará por mejorar la absorción de fructosa.

En conclusión, la malabsorción a fructosa no se relaciona con malabsorción a sacarosa.

SÍNTOMAS DE LA INTOLERANCIA A FRUCTOSA Y SORBITOL

El cuadro de intolerancia a azúcares consiste en molestias gástricas, retortijones, gases, abdomen hinchado, diarrea ácida y vómitos. Los síntomas son muy similares a los del “intestino irritable”, Se cree que muchas de las personas diagnosticadas de “intestino irritable” lo que verdaderamente padecen es una intolerancia a azúcares, principalmente a fructosa.

Los síntomas empiezan a la media hora de comer cuando toda la comida era “rica en fructosa”, pero pueden aparecer hasta cuatro horas después cuando los alimentos con fructosa iban mezclados con otros alimentos bien tolerados.

¿POR QUÉ SE PRODUCE LA INTOLERANCIA A FRUCTOSA?

La causa principal de la intolerancia a fructosa es la ausencia o mal funcionamiento de su receptor intestinal, el GLUT 5. La malabsorción a fructosa puede ser primaria (“de nacimiento”) o puede ser secundaria, es decir, adquirida como consecuencia de un daño intestinal; esto último ocurre después de procesos de gastroenteritis, uso de antibióticos o en personas que tienen una enfermedad inflamatoria intestinal.

Lo posibilidad de una malabsorción secundaria tiene la importancia de que a menudo es reversible por lo que en algunas personas puede ser recomendable repetir el test de intolerancia meses después del diagnóstico.

¿PUEDO TENER UNA INTOLERANCIA A FRUCTOSA O A SORBITOL?

La intolerancia a fructosa es muy común en población sana y sin síntomas; hasta un 30% de personas que nunca habían tenido problemas  con la fructosa obtienen un test de intolerancia a fructosa positivo. Con el sorbitol, a partir de determinada dosis, el porcentaje asciende hasta el 30% y en caso de mezclarlo con fructosa, al 70%.

Esto quiere decir que hay que ser precavidos a la hora de atribuir los síntomas digestivos a una intolerancia; en algunos casos son necesarios más estudios, sobre todo si los síntomas por los que ha consultado la persona no mejoran al adaptar la dieta.

¿PODRÍA SER UNA FRUCTOSEMIA?

Es común la confusión entre la fructosemia y la intolerancia a fructosa. La fructosemia es una enfermedad grave que se diagnostica en niños. La herencia es autosómica recesiva; esto significa que se necesita recibir el gen enfermo del padre y de la madre; cuando sólo se ha recibido un gen no hay enfermedad.

El niño afectado no puede tomar fructosa, pero tampoco glucosa ni sacarosa. La ingesta de fructosa produce molestias absominales, hipoglucemias y un cuadro neurológico muy grave que en algunos casos pone en peligro la vida del niño. El tratamiento consiste en evitar la fructosa y otros azúcares susceptibles de acumularse.

DIAGNÓSTICO DE INTOLERANCIA A FRUCTOSA Y SORBITOL

La intolerancia a fructosa y sorbitol no puede ser diagnosticada mediante un multitest comercial; en la mayoría de los casos estos test tienen una eficacia dudosa y sólo contribuyen a aumentar las dudas de una persona que se siente mal y está buscando respuestas.

Cuando el diagnóstico de sospecha procede de un multitest, lo primero que debe hacer el médico es solicitar un test validado.

El test de referencia es la prueba de hidrógeno en aliento tras la administración de una dosis fija del azúcar que se esté estudiando. Existe un test específico para fructosa, un test específico para sorbitol y un test en que se suministra la mezcla de fructosa y sorbitol.

El funcionamiento del test tiene en cuenta que, si la absorción del azúcar estudiado es correcta, éste desaparecerá pronto del intestino, pero no lo hará si no puede absorberse; en este último caso será digerido por las bacterias presentes en el intestino. Las bacterias intestinales producen hidrógeno en su proceso de digestión, y es el hidrógeno lo que se mide en el test. Cada laboratorio tiene su propio test aunque, cada vez más, tienden a estar estandarizados. Lo habitual es que la persona tome una dosis fija del azúcar estudiado y que se mida el hidrógeno en aliento basal (antes de tomar el azúcar) y luego en intervalos de 15 minutos ó de media hora durante 3 ó 4 horas.

El valor de corte es 20 pp; cuanto más alto se obtenga el resultado mayor será la intolerancia.

Como decía antes, las intolerancias son comunes, así que en una persona que tiene muchos síntomas, diagnosticar una intolerancia puede no ser suficiente, sobre todo si el cuadro no mejora al adaptar la dieta.

 

DIETA ADAPTADA A INTOLERANCIA A FRUCTOSA Y SORBITOL

Las intolerancias son dosis dependientes, por tanto, el objetivo no es tanto eliminar de la dieta la fructosa y el sorbitol, sino distribuirlos de manera que no se renuncie a alimentos saludables, como la fruta, que son ricos en fructosa.

Para endulzar se recomienda utilizar sacarosa, el azúcar de mesa de toda la vida, que en personas con intolerancia a la fructosa se asimila sin problemas.

Hay que eliminar o reducir los alimentos procesados, sobre todo los light, que suelen contener fructosa y sorbitol. En el etiquetado nutricional figuran como tal sólo cuando son añadidos, pero pocas veces cuando están presentes de manera natural en el alimento; por ejemplo, el “jarabe de maíz” contiene fructosa, pero dado que no se le ha añadido de manera artificial, no es habitual que figure en la lista de excipientes.

Algunas personas toleran fructosa y sorbitol por separado, pero no toleran las mezclas.

En la planificación de la dieta ayudan también las clásicas tablas con alimentos recomendados y no recomendados, pero siempre sin perder de vista que puedes tomar en pequeña cantidad los que vienen en el listado de “no recomendados”.

ALIMENTOS RICOS EN FRUCTOSA Y SORBITOL

LÁCTEOS: Leche condensada, batidos, helados, yogures de frutas, leche de soja. Algunas “leches sin lactosa” llevan fructosa.

CARNES Y PESCADOS: Son sospechosos todos los procesados comercialmente, como el jamón de York, salchichas y patés.

GRASAS: Casi todas las salsas comerciales. Mantequilla de cacahuete. Mayonesa comercial.

VEGETALES: Remolacha, cebolla, zanahoria, cebolleta, coles de Bruselas, maíz, vainas verdes, guisantes, soja, pimientos, berenjena. Envases precocinados de verdura.

FRUTAS: Cuanto más maduras estén, más fructosa tienen. Manzana, pera, ciruela, uva, uvas pasas, melocotón, albaricoque, dátiles, caquis, cerezas.

CEREALES: Harina de soja. Cereales de desayuno endulzados (es habitual que lleven miel ó fructosa) Pan integral, germen de trigo.

GALLETAS: Casi todas las galletas comerciales, sobre todo las que son “bajas en azúcares”, “sin azúcares añadidos” ó light. Galletas con chocolate.

EDULCORANTES: Miel, jarabe de arce, jarabe de maíz, fructosa, sorbitol. Algunos azúcares “morenos” llevan fructosa.

MERMELADAS: Mermelada light, mermelada “para diabéticos”.

BEBIDAS: Casi todas las bebidas alcohólicas. Batidos de leche, batidos de frutas, , refrescos, té instantáneo. Zumos (da igual que sean naturales o comerciales)

ALIMENTOS POBRES EN FRUCTOSA Y SORBITOL

LÁCTEOS: Leche, yogur natural, queso…

CARNES Y PESCADOS: Los no procesados.

HUEVOS

VEGETALES: Patata, alcachofa, brócoli, acelgas, apio, espárragos, coliflor, calabaza, alubias blancas y pardas, garbanzos, lentejas.

POSTRES: Postres y galletas elaborados en casa con edulcorante no comercial. Por ejemplo, el clásico bizcocho casero de yogur no lleva fructosa (un vaso de harina, un vaso de aceite, un yogur natural, tres huevos y un vaso de azúcar).

EDULCORANTES: Azúcar de mesa, lactosa, sacarina, aspartamo, ciclamatos. Algunos “jarabes de maíz” no llevan fructosa.

MERMELADA: Mermelada casera de fresa ó frambuesa. Se debe preparar con azúcar de mesa.

 

EN CONCLUSIÓN, ¿QUÉ PUEDO COMER?

Puedes comer casi todo evitando los alimentos precocinados y procesados, las bebidas dulces y el alcohol.

No cometas el error habitual de eliminar la fruta, es más, fuérzate a tomar al menos una pieza diaria de la fruta que te siente mejor y trata de tomarla al final de la comida principal.

El azúcar, por sí mismo, no es ni bueno ni malo; debes evitar las grandes ingestas de azúcar por motivos de salud, pero, siempre que quieras endulzar algo, hazlo con azúcar de mesa tradicional.

Estate atento a los alimentos que te sientan mejor y peor. Recuerda que los síntomas pueden tardar hasta 4 horas en aparecer, así que a veces el alimento responsable no estaba en la comida que acabas de terminar, sino, quizás, en el desayuno.

Siempre que se hacen dietas de exclusión, aunque no sean estrictas, merece la pena tomar varios meses al año un multivitamínico.

Es recomendable que el seguimiento de una dieta de exclusión lo haga un médico: él valorará si tu dieta actual es variada y equilibrada, en algunos casos te solicitará análisis de sangre para valorar carencias y, dependiendo de la evolución, podría plantearse repetir los test de intolerancias en un plazo razonable (se suele repetir un año después del diagnóstico). También puede proporcionarte ejemplos de dietas pobres en fructosa / sorbitol para que tengas una guía.

Si lo que tienes es intolerancia a fructosa y/o sorbitol no cometas el error de eliminar también la lactosa ó el gluten; llegará un punto en que no sabrás qué comer y, en el caso de la lactosa, la intolerancia es inducible (aparece por el simple hecho de dejar de tomar lactosa). Además, algunos productos sin lactosa y sin gluten contienen enormes cantidades de fructosa.

by Ángeles Vidales Miguélez

Médico Especialista en Endocrinología y Nutrición, col 474706421

Registro sanitario 47-C21-035