Éste no es un blog de psicología y yo no soy psicóloga, pero me apetece compartir con quien lo necesite los que para mí son los mejores consejos para superar el acoso laboral (Mobbing).

El acoso laboral es la destrucción silenciosa de una persona por parte de otra, generalmente un superior. Se trata de un ataque consciente y que se ejecuta en privado, de modo que en la mayoría de los casos los compañeros de trabajo no se han dado cuenta del ataque ó no han percibido su magnitud. Se caracteriza por ser continuado y por ser infinito: nunca sucede que un acosador se “olvide” de una víctima. Incluso cuando la víctima haya abandonado su trabajo, el acosador continuará haciéndole daño.

No debe confundirse con tener un mal jefe, sufrir estrés laboral…

Algo típico del acoso es que la víctima, al intentar explicar lo que le pasa, es consciente de la poca credibilidad de lo que cuenta, algo del tipo “la profesora me tiene manía”. Se debe a la sutileza, crueldad y falta de humanidad del acosador (entendido “humanidad” como “conducta humana típica”). El acosador hace ver a la víctima que las cosas no son como ella cree que son, y que le falta algún tornillo.

Pues bien, el acoso no se soluciona conversando con el acosador, ni contándole tu vida a gente que no te cree. Ni siquiera se soluciona en los juzgados ya que, en el mundo real, denunciar a un acosador equivale a un suicidio profesional.

¿Qué puedes hacer para salir del acoso? Pues eso, salir.

Aquí van los cuatro mejores consejos para superar el acoso laboral:

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    • Huye tan pronto como sea posible y con el menor daño para ti.
    • No aspires a que se haga justicia, eso no sucede nunca.
    • No le expliques al acosador que te hace daño: él ya lo sabe.
    • Asume que el acoso es una situación excepcional y no tiene por qué repetirse.

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1. HUYE TAN PRONTO COMO SEA POSIBLE Y CON EL MENOR DAÑO PARA TI

Este es un consejo que no he leído en ninguna parte y que sin embargo es el único que conecta con la realidad. El acoso no se va a solucionar hagas lo que hagas puesto que el acosador es un psicópata. Un psicópata no tiene un problema psiquiátrico que condicione sus acciones; un psicópata es una mala persona, alguien consciente de que hace mal pero que disfruta haciéndolo. Algunos psicópatas se convierten en asesinos en serie mientras mantienen una imagen pública impecable.

Tienes todo el derecho del mundo a desear mantener tu puesto de trabajo, pero desde el momento en que el acosador entró en escena, ese trabajo estaba perdido. Cuanto más tiempo permanezcas allí, más deteriorada estará tu imagen, más riesgo tendrás de caer en una depresión o algo peor, y más difícil será para ti empezar de nuevo en otro sitio.

Digo que salgas “con el menor daño para ti” asumiendo que ya ha habido un daño muy grande. Cuanto antes huyas, antes se frenará la escalada de destrucción del acosador.

¿Qué harías si hubiera un incendio tragándose tu empresa? ¿Te quedarías allí? ¿O saldrías corriendo a pesar de sentirte muy comprometido con tu empresa? Saldrías corriendo porque sabes que la empresa está perdida y quieres al menos salvarte tú. Pues esto es lo mismo.

¿Te estoy diciendo que debes empezar de cero? Sí.

¿Que quizás debas empezar de cero en una profesión que no tiene nada que ver con la tuya y para la que no te has formado? Pues… si permaneces mucho más tiempo cerca del acosador, tal vez sí.

¿Que en serio te digo que dejes tu trabajo y empieces de cero? Bueno, no hace falta dejar el trabajo si puedes pedir un traslado de ciudad ó de departamento. Pero si no existe esa posibilidad y la única manera de alejarte del acosador es irte con la manos vacías… pues sí, te estoy diciendo que debes irte con las manos vacías.

Mucha gente empieza de cero por diferentes circunstancias de la vida. Tus dolorosas circunstancias son haberte cruzado con un acosador, pero tú eres una persona valiosa, eres un gran profesional (de otro modo el acosador no se hubiera fijado en ti) y puedes empezar en otro sitio.

2. NO ASPIRES A QUE SE HAGA JUSTICIA, ESO NO SUCEDE NUNCA

¿Has visto la película “Philadelphia” en que el mejor trabajador de una empresa es despedido tras la simulación de un error profesional que él no había cometido, sólo porque uno de sus jefes descubrió que tenía VIH? Pues olvida esa película porque en el mundo real tú no eres el empleado estrella de tu empresa, tu abogado no va a disponer de las pruebas que tenía el de la película, y tu acosador no va a reconocer públicamente que odia a las personas con VIH.

La realidad es que la imagen profesional de la víctima ha sido tan deteriorada por el acosador que a nadie le sorprendería que fuera despedido. Ningún abogado va a querer defenderte porque es posible que no se crean tu historia. Y tú, posiblemente no tengas una característica distintiva susceptible de acoso para la que se haya creado sensibilidad social. Olvida los cuentos de hadas que terminan con el triunfo del bien: la vida no funciona así.

Si hablamos de justicia social, estamos en lo mismo. No conozco ningún caso de la vida real en que los compañeros de trabajo y familia de la víctima hayan comprendido plenamente lo que sucedió: incluso en la mejor situación posible, los compañeros, al preguntarles, definen a la víctima como “muy sensible”, “con una depresión”, “que hacía una montaña de un granito de arena”. Puede que tu pareja/madre/padre te apoye pero en el fondo de su corazón se estará preguntando por qué tú no has sido capaz de “manejar” la situación.

Pensando en justicia y equidad a nivel profesional pasa lo mismo. No hace falta que tu acosador sea un jefazo: cualquiera puede coger el teléfono y advertir que no contraten a Fulanito dado que “es conflictivo”. Mucho peor los casos en que un acosador inteligente llama fingiendo que se preocupa por su víctima dado que “es tan sensible, tuvimos tantos problemas cuando trabajaba aquí, y yo sólo os pido que lo tratéis muy bien porque con cualquier cosita se afecta“.

Si combinamos justicia legal, profesional y personal estamos todavía peor. Es posible (aunque muy poco probable) que ganes un juicio por acoso. Pero si lo ganaras, ¿quién crees que estará dispuesto a contratarte? Haz la prueba de ver de qué manera se valora la noticia de un juicio por acoso laboral entre la gente normal; escucharás comentarios del tipo: “bueno, vete a saber qué pasó”, “si tanto la acosaban por qué no se fue antes”, “pues me da más pena el acosador que la tía esta”, “hoy en día enseguida dicen que los acosan”.

3. NO LE EXPLIQUES AL ACOSADOR QUE TE ESTÁ HACIENDO DAÑO: ÉL YA LO SABE.

Toda víctima ha cometido el error, alentada por un buen amigo ó incluso por un psicólogo ó psiquiatra, de sentarse a hablar con el acosador y explicarle cómo se siente.

Insisto en que el acoso es una conducta consciente. No hace falta que le expliques al acosador cuánto daño te está haciendo: él ya lo sabe porque lo hace a propósito. Contándole cuánto sufres, estás satisfaciendo su ego y además es posible que tras esa conversación aceptes un pacto injusto para “arreglar las cosas”. Te adelanto que el pacto no funcionará porque el acosador no tiene intención de que funcione.

Si quieres dañar la autoestima narcisista del acosador, haz como que él nunca te ha importado. Es más, si te preguntan tu opinión sobre él, di que no lo conoces o que apenas tuviste trato. Eso quita credibilidad a sus calumnias.

Para saber más sobre la mente del acosador y el modo en que su ingeniería mental te está destruyendo a ti, debes leer el libro de Iñaki Piñuel “Mobbing, manual de Autoayuda”, en mi opinión es la mejor publicación sobre el tema.

4. ASUME QUE EL ACOSO ES UNA SITUACIÓN EXCEPCIONAL Y QUE NO TIENE POR QUÉ REPETIRSE

Este consejo se lo escuché a Trinidad Bergero, una excelente psicóloga.

Las víctimas de acoso temen que la situación se repita en su siguiente trabajo. El daño psicológico ha sido tan intenso que genera un síndrome de estrés post-traumático. Así, cuando el nuevo jefe te cita a su despacho tú esperas una encerrona como las vividas con el acosador… que no ocurre.

Debes volver a pensar como lo hacías antes de cruzarte con ese psicópata. En tu próximo trabajo habrá compañeros bordes, trepas, volubles y dominantes… como en todas partes. Todos tienen su corazoncito y con todos puedes llevarte bien como siempre lo has hecho. Olvida el reino del terror del acosador porque él ya no está.

Por último…

Pensarás que esto es un jarro de agua fría y que yo no te quiero ayudar. Te equivocas.

Estoy cansada de escuchar consejos para víctimas de acoso del tipo de que luches, acudas a trabajar con la cabeza alta y presentes una demanda judicial. Eso no es ayudarte puesto que la propia naturaleza del acoso ha hecho que dichas opciones no estén disponibles

A consecuencia del mobbing has perdido tu estatus laboral, tu complicidad con los compañeros de trabajo y hasta tu buen humor al regresar a casa. El duelo por tanta pérdida irreparable es equivalente al de otros eventos mayores en la vida. Para superar un duelo debes asumir que te ha pasado algo terrible sobre lo que tú no tenías control y que no ha sido tu culpa. Al mismo tiempo que te haces consciente de la magnitud de lo que te ha pasado, debes continuar con tu vida.

La buena noticia es que HAY VIDA DESPUÉS DEL ACOSO.

 

🙂
by Ángeles Vidales Miguélez
CLÍNICA NYEVA-NUTRICIÓN Y ENDOCRINOLOGÍA EN VALLADOLID