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Apr 20

ANOREXIA, BULIMIA Y BINGING


La anorexia, la bulimia y el menos conocido “trastorno por atracones” (binging) son enfermedades graves cuya prevalencia sigue aumentando.

Durante los últimos años se han hecho grandes avances. Actualmente estas enfermedades se conocen y existen redes de apoyo para las personas afectadas. Las páginas web dedicadas a “Ana” y “Mía” están bloqueadas en la mayoría de buscadores, de modo que una persona enferma no pueda encontrar consejos sobre “cómo engañar a los padres”, “cómo vomitar sin que se estropeen los dientes” o “cómo aguantar el hambre”.

También sabemos que en muchos casos no son enfermedades diferentes sino distintas caras de un mismo problema de modo que muchas veces una aparente “curación” de una anorexia encubre una bulimia que podemos tardar años en diagnosticar, o bien una persona que tenía una enfermedad de atracones puede “solucionarlo” mediante fases de anorexia o vomitando después del episodio.

Identificar el problema es sólo el principio del camino:

La situación actual es que muchas personas son plenamente conscientes de su enfermedad y quieren curarse, pero no saben cómo.

Consejos como “come un poco de todo” no ayudan a alguien que lleva años haciendo una dieta escasa y repetitiva. Ofrecer magdalenas a una persona que desea recuperarse de una bulimia tampoco es buena idea.

Todavía peor es felicitar a alguien porque haya ganado peso, ya que se trata de personas que en muchos casos han tenido problemas de obesidad antes del inicio de la enfermedad y que tienen un miedo comprensible a regresar a esa misma situación.

Por ello, en la fase de recuperación de una anorexia, bulimia o “binging”, es imprescindible una reeducación alimentaria.

El objetivo del endocrino no es que la persona engorde (nos pasamos la vida luchando contra la obesidad), sino que esté correctamente nutrida y sea capaz de tomar alimentos variados sin perder el control.

En nuestra profesión es necesario escuchar: qué come, cuándo, en qué cantidad, cómo elige los alimentos, cómo los cocina… Así se detectan carencias en la educación alimentaria que pueden suplirse de manera progresiva.

Para las personas que tienen atracones o que luego vomitan la comida hace falta conocer los desencadenantes. Incluso en individuos que aparentemente tienen un problema puramente de anorexia, podemos descubrir episodios de vómitos si profundizamos en el caso.

Siempre es necesario comprender el fondo de la enfermedad en cada paciente. No todas las personas han llegado allí por sentirse gordas o por perfeccionismo o inseguridad. Cada ser humano es un mundo y tiene sus motivos. Sin comprender los motivos nunca podremos ofrecer una ayuda eficaz.

Una vez que conocemos la historia humana de la persona que está en nuestra consulta, su dinámica familiar, la evolución que ha tenido la enfermedad, la situación física y sus hábitos actuales de alimentación, hay que diseñar un plan personalizado.

Algunos pacientes prefieren la seguridad de una dieta en que se detallen los alimentos apropiados para desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. La dieta debe ser consensuada entre el endocrino y el paciente y no insistir en introducir alimentos que la persona no se siente preparada para comer. Lo importante no es lo que va escrito en el papel sino lo que finalmente se coma. La intención es que progresivamente pueda abandonarse la dieta y pasar a una elección de alimentos espontanea.

Para otras personas, tener una dieta por escrito supone un agobio y añade estrés a las comidas familiares. En esos casos el endocrino debe hacer recomendaciones generales, centrándose cada vez en pequeños objetivos como mejorar la composición de los desayunos, introducir ciertos alimentos o no pasar más de un determinado tiempo sin comer algo.

Las pautas de comportamiento para evitar un atracón, cómo pararlo, y qué debe hacerse después son responsabilidad tanto del psicólogo/psiquiatra como del endocrino. El consejo que mejor funciona para los atracones es parar tan pronto como nos hayamos hecho conscientes de lo que está pasando y, en caso de haber completado un episodio, hacer “borrón y cuenta nueva”. No debemos vomitar la comida. Tampoco debemos castigarnos con la siguiente comida. Después de un atracón debemos reanudar nuestra rutina habitual de dieta como si nada hubiera pasado.

Para ciertos casos o en algunos momentos de la enfermedad es posible ayudarse de medicamentos, siempre con la conformidad del paciente.

Superar un problema de alimentación es difícil. Si a pesar de tu motivación y del cariño de tu familia sigues sin poder avanzar, pide ayuda. El médico de Familia, el psicólogo, el psiquiatra y el endocrino son los profesionales indicados para sacarte del bache.

By Ángeles Vidales Miguélez

CLÍNICA NYEVA, NUTRICIÓN Y ENDOCRINOLOGÍA EN VALLADOLID